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En el mundo de los cócteles y
los tragos existe un elemento fundamental para el
logro de un buen resultado: la decoración.
A continuación presentamos tres opciones y dejamos a
tu imaginación y creatividad las infinitas
posibilidades que existen para dar vida a cada
cóctel.
Escarchar:
Es
adornar, con elementos de tipo granulados, el borde
de una copa o vaso (generalmente los más usados son
la sal y el azúcar), poniéndolos boca abajo sobre
una superficie plana. Cabe anotar que como los
granulados usuales son de color blanco, se pueden
trabajar con anilinas de colores, lo que le dará un
matiz excelente a la presentación del cóctel. Para
escarchar, se deben colocar la sal o el azúcar sobre
una superficie plana (como un plato) y humedecer el
borde de la copa o vaso con limón; después, poner el
recipiente sobre los gránulos y, cuidadosamente,
impregnar el borde con éstos. En la ilustración
mostramos un escarchador profesional.
Adornar:
Significa la inventina, la
elegancia, todo conjugado para satisfacer la visión
de un resultado final. Puede ser el cóctel más
sencillo en cuanto a su preparación se refiere, pero
si va adornado con encanto y distinción, será el más
atractivo y tal vez el más deseado. Algunos
elementos decorativos son frutas, flores, hojas,
hielo seco, frutas cristalizadas o conservadas.
Un complemento a la decoración son las hierbas
aromáticas y las esencias de olor y sabor, como
canela, pimienta, nuez moscada, hierbabuena, hojas
de menta, y cremas de café, coco, almendras, etc.
Colorear:
Es dar
color al cóctel, que es definitivo en su preparación
final. Para esto tenemos una serie de licores y
jarabes que dan una textura especial al mismo,
puesto que la densidad de los distintos líquidos es
diferente. Esto nos hace recordar que muchos
cócteles deben guardar un orden al mezclar los
ingredientes. Entre otros colorantes, tenemos:
granadina o concentrado de cereza, crema de menta
verde, jugo de uva, así como los jarabes o sirups de
frutas, como piña, maracuyá, guayaba, banano, y las
diferentes anilinas. |